Caracas, Venezuela -

Proceso de negociación: lo que busca el gobierno

Secretario Político en el Comité Ejecutivo Nacional de Acción Democrática

 

 “Venezuela no va a ir a un evento electoral ni va a firmar ningún acuerdo con la oposición venezolana hasta que se levanten las groseras sanciones que la dirigencia de la derecha venezolana solicitó frente al Departamento del Tesoro de Donald Trump y frente a las autoridades españolas canadienses o de otra índole” Así dijo Jorge Rodríguez a finalizar la primera ronda de negociaciones en República Dominicana. Vamos a una segunda ronda.

Políticos, formadores de opinión y opinadores de oficio  tienen que estar claros que las negociaciones son un proceso y no un encuentro, que tiene sus complejidades, así que no se pueden esperar acuerdos en las primeras rondas. En el caso de nuestro país, el régimen y la oposición democrática llevan propuestas distintas, por tanto no hay discusión todavía de una en específico, lo que hay es propuesta y contrapropuesta. Segundo, el régimen  no está caído y no quiere reconocer la crisis, luego su búsqueda es de tiempo porque su objetivo es superar las barreras de acceso a fuentes de financiamiento, producto por cierto, de las acciones políticas de la tan criticada AN y las protestas de este año que ha derivado en una nueva visión de la Europa comunitaria, EE.UU. y Canadá sobre la situación del país.

Un error de la oposición en el exterior y parte de la que está en el país, es ver el proceso desde la legitimidad y la cualidad política de las cuatro propuestas de la MUD. Es una cuestión muy humana que nace desde la desesperación y el dolor, desde la vivencia de un país destartalado con un régimen autocrático y autoritario, el cambio es una necesidad inmediata. En consecuencia aparece un enfoque unilateral del proceso: Son las 4 propuestas las que hay que discutir y quien las debe discutir o se debe ir o no porque supondría claudicar. En todo caso no se estiman  las capacidades de la contraparte y sus demandas. El gobierno puede trancar el juego, hacer demandas exageradas e inaceptables para consumir tiempo, dar información errada, boicotear, mentir a la opinión pública, sembrar dudas.

El reconocimiento internacional de la AN ha significado en buena medida el desconocimiento de la ANC (también por la inconstitucionalidad). No hay manera de contratar préstamos que necesita el régimen si no pasa por la aprobación de la AN, y la acción internacional de la oposición democrática ha sido reforzado por la presencia de los diputados en esos espacios aún cuando no haya una coordinación con quienes están en el extranjero. Las protestas y los asesinatos en las calles de Venezuela dejaron ver al mundo y a los gobiernos la verdadera cara del régimen.  La verdadera movilización internacional basada en los DD.HH. y la crisis humanitaria junto a las sanciones comienzan allí.

Ya sabemos, al menos, tres demandas del ´régimen: reconocimiento de la ANC, comisión de la verdad y levantamiento de las sanciones “contra Venezuela”, pero buena parte del mundo defiende las cuatro propuestas de la oposición: reconocimiento de la AN, cronograma electoral hoy transformada en condiciones electorales, canal humanitario y liberación de los presos políticos. Pero el régimen perdió mucho en el área de la confianza al incumplir con las condiciones que había aceptado con el Vaticano en diciembre de 2016. Aceptar el reconocimiento de la ANC significa la pérdida de las facultades y eliminación de la AN pues rompe las limitaciones para obtener financiamiento, el reconocimiento de los “actos constituyentes” incluyendo leyes, presupuestos, convenios internacionales, nombramientos, comisión de la verdad unilateral y el fortalecimiento del cerco a la AN. El reconocimiento a la ANC tiene carácter suma cero.

Levantar las sanciones internacionales contra los funcionarios es una imperiosa necesidad para el régimen, sobre todo porque ahora tocan a Maduro directamente. El mundo ha cambiado. Narcotráfico, terrorismo, lavado de dinero y violación de los derechos humanos son temas de la agenda de seguridad y de la política internacional global, y allí los países tienen sus propios intereses. El mundo se les ha puesto pequeño a los jerarcas del régimen. Bienes y libertad personal ahora están comprometidos, dejar de ser funcionarios del estado les dejan sin protección para ser llevados a juicio en otros países.

Por último, una comisión de la verdad vía ANC supone una puerta franca para sacar del juego a la disidencia venezolana llevándolos al presidio toda vez que lo que menos se tendría es un juicio justo. 

 

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